Frida Kahlo – Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos (1932) La ciudad industrial aparece como máquina de control, opuesta al cuerpo vivo
UNA
CIUDAD QUE NOS ATRAPA
Resistimos insensatas construcciones
verticales,
golpeteando teclas con la furia del hambre,
porque entre las yemas se unta el pan de las palabras
y cada punto es un latido que desafía el silencio.
Miro
por la ventana de un primer piso,
entre la circunferencia inexacta de un pedazo de cielo,
ladrillos anaranjados asfixian la tierra;
cerraduras de la propiedad horizontal.
Un
trazo urbanístico dictado por geometrías del poder
fragmentando la ciudad en códigos.
Ahora
mismo, resulta que no soy yo
y mi sombra es apenas un boceto trazado con otras manos,
una ilustración malsana de quienes reclaman mi cabeza.
Este exilio impuesto entre mis propias ideologías.
Si
mi piel es una cartografía ya dibujada,
y la ciudad un código que me traduce en cifras,
entonces hay grietas en los muros,
líneas que se desdibujan fuera de los márgenes.
En la lengua que me impusieron escribiré entre las cenizas,
iré tallando un idioma revolucionario.
Mayo, 2018
Yeison Hernández
@Hesiodo_Argonauta
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